Hucachina se esconde entre grandes dunas de arena, más altas que muchas montañas que conozco.
Si llegas de noche (como yo), solo podrás imaginar la belleza de esas figuras recortadas contra el cielo.Y de pronto amanecerá, quizás lo haga nublado, pero más tarde o temprano el sol acabará venciendo a las nubes dejándote con esa increíble sensación de ver que a tu alrededor todo es arena dorada.